CREACIÓN DE LA
BANDERA
Hasta que Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional
en la Villa del
Rosario, el 27 de febrero de 1812, tanto los ejércitos patriotas como los
realistas utilizaban los colores rojo y amarillo de España en sus estandartes.
El origen del celeste y blanco tiene un antecedente religioso (también hay
otras hipótesis). Eran los colores de la Virgen María en su
Purísima e Inmaculada Concepción, a la que se representaba vestida de blanco
con un manto celeste, representando el celeste es el color del cielo. La Virgen era la patrona del
Consulado, donde Belgrano era su máxima autoridad. Y se cree que esa
institución llevaba como divisa una bandera celeste y blanca.
Un poderoso rey español del siglo XVIII, Carlos III, creador del
Virreinato del Río de la Plata,
fundó una Orden que se identificaba con los colores celeste y blanco, con la
misma disposición de nuestra bandera: dos franjas celestes a los costados y la
blanca en el centro. El general creyó que hacía falta diferenciar un bando de
otro, y estimular a la tropa con un símbolo propio. Se cree que la adopción del
celeste y blanco también se debió a la imitación de los de la escarapela,
creada el 18 de febrero de 1812.
El celeste y blanco pasó pronto a ser adoptado por los porteños. Juan
Martín de Pueyrredón y sus hombres ya llevaban cintas de ese color durante las
Invasiones Inglesas. Las habían tomado del Santuario de la Virgen de Luján. Belgrano,
al decidirse por esos colores, no hizo más que respetar una vieja tradición
popular.
Los colores de la escarapela, que luego serían los de la bandera, tienen
otro antecedente: eran los que identificaban a los miembros de la Sociedad Patriótica
(grupo político y literario de civiles y militares identificados con las ideas
de Mariano Moreno). Como sus miembros fueron desplazados de la Junta en 1811, pasaron a la
oposición. Y el Primer Triunvirato eligió el celeste y blanco para la
escarapela con una disposición distinta de esa Sociedad. Esta última los
disponía de este modo: celeste, blanco, celeste. La primera escarapela, se
supone, era blanca, celeste y blanca.
Cerca de Macha, en Bolivia, se encontraron dos banderas que se supone
eran las que llevó Belgrano hasta el Alto Perú durante su campaña militar. Una
tiene la franja central celeste, y la otra, blanca. El Ejército del Norte juró
obediencia a la Asamblea
del Año XIII con una bandera blanca y celeste. Y esta enseña recién se enarboló
en el mástil del Fuerte en 1815. Hasta entonces, allí, flameaba la bandera española.
El Congreso de Tucumán, en 1816, adoptó la bandera celeste, blanca y celeste
como símbolo nacional que identificaba a una nueva Nación. La presencia del sol
en el centro de la bandera la adoptó el Congreso, reunido en Buenos Aires, en
1818. Este sol es el mismo que aparecía en la primera moneda nacional acuñada
por la Asamblea
del Año XIII y luce 32 rayos flamígeros. La bandera con el sol es la “bandera
mayor” de la Nación,
y solo pueden lucirla los edificios públicos y el Ejército. Los particulares exponen
la bandera sin el sol en el centro.
La primera vez que se enarboló
Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional en la
ciudad de Rosario el 27 de febrero de 1812, la cual fue confeccionada por doña
María Catalina Echevarría de Vidal. En una nota, Belgrano comunicó que
"...siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer
blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional". El 23
de agosto de 1812, en la torre del templo de San Nicolás, por primera vez en
Buenos Aires se hace tremolar la bandera de la patria.
Le tocó al Congreso de Tucumán la gloria de sancionar el decreto, que no
fue ley, de legalizar la enseña en uso. A los nueve días de declarada la Independencia, se
sintió la necesidad de aprobar oficialmente la bandera, en cuya defensa ya
habían muerto muchos cientos de argentinos.
Nacida la nueva Nación a la vida independiente, por la solemne voluntad
de los pueblos que la componían, esa medida no podía postergarse por más
tiempo.
El 18 de julio de 1816, en el acta de la sesión del día, el diputado por
Buenos Aires, Juan José Paso pidió que se fijase y se jurase la bandera
nacional.
Dos días después, se trató la importante ponencia y se resolvió por
decreto que la bandera sería azul celeste y blanca y se la adoptó como símbolo
patrio.
Para glorificar la bandera como corresponde, el 8 de junio de 1938, el
Congreso sancionó una ley que fija como Día de la Bandera y lo declara
feriado, el 20 de junio, aniversario de la muerte de su creador, Manuel
Belgrano.
Significado de las partes de la Bandera, sus colores
En cuanto a la elección de los colores se han formulado multiplicidad de
hipótesis de los historiadores. Algunas de ellas son:
Sentimiento religioso:
Los colores celeste y blanco figuran en el manto de la Virgen María.
Belgrano rindió culto a la
Virgen de Luján; bajo cuya advocación se inició el Consulado
de Buenos Aires.
Concepción ideológica:
El azul (azur o blao en el arte heráldico o blasónico) simboliza los ideales de
justicia, verdad y fraternidad, señalados en nuestro escudo por el campo
superior. de la elipse.
Concepción poética: El
azul y el blanco tendrían origen en la concepción poética que los presupone
como inspirados del cielo y las nubes.
Tradicionalismo local referido al escudo de la ciudad de Buenos Aires:
Ambos colores tienen su antecedente en la Colonia. El color
celeste figura en los cuarteles de los escudos de México (1523), Perú (1537),
Bogotá (1548), Chile (1552), etc. En el de Buenos Aires; fijado por el
gobernador Jacinto de Cariz el 5 de noviembre de 1649, los colores cielo y
plata -es decir celeste y blanco- aparecen con el emblema del Espíritu Santo y
el puerto. Los dos barcos fueron agregados en 1810.
Cruz y banda real:
Figuraban en ambos símbolos de la orden de Carlos III, y figuraron también,
como insignia de la soberanía castellana y aragonesa, en la banda de los Reyes
Católicos. Los partidarios de Fernando VII y la Junta Gubernativa
los emplearon en oposición al rojo de los partidarios de José Bonaparte.
Insignia del Consulado:
La bandera izada al frente deI Consulado -instalado en Buenos Aires el 2 de
junio de 1794- ostentaba los colores celeste y blanco, los mismos del manto de
Ia Virgen, protectora de la
Corporación.
Distintivo patriota durante las
invasiones inglesas: Fue el celeste el color de los moños, lazos y cintas que
utilizaron desde el 14 de julio de 180ó para reconocerse entre ellos. Lo usaron
en los ojales del chaleco o la casaca.
Colores predilectos en los regimientos de 1806 y 1807: El celeste y el
azul fueron los colores predilectos de los regimientos organizados para
rechazar a las tropas inglesas, en especial, de aquéllos que fueron
constituidos con el elemento criollo: Húsares de Pueyrredón, Cazadores
Correntinos, Patricios do Buenos Aires, Pardos, etc.
Telas del invasor
inglés: El azul
fue el color que predominaba en Ias telas que en gran cantidad y como botín de
guerra se tomaron a las fuerzas inglesas, una vez vencidas después de la
invasión. Estas telas sirvieron para confeccionar los uniformes de los nuevos
regimientos coloniales.
Divisa de Sociedades. Secretas
y Patrióticas: El color celeste fue típico en las cintas que como
divisa usaron los componentes de Sociedades Secretas y Patrióticas (1810 y
1811),
Rebozos de Las damas porteñas:
Los rebozos -capas, pañolones, mantos, mantones etc.- y las flores -violetas y
junquillos prendidos en el ppecho-, señalaron la predilección por ambos
colores, el blanco y el azul.
Divisa de French. y Beruti:
Las cintas que French y Beruti distribuyeron el 25 de Mayo, como es sabido,
fueron de los mismos colores que los patriotas para distinguirse entre ellos,
habían ostentado el 22, día del memorable Cabildo Abierto.
Color blanco, símbolo de unión; rojo, de oposición: En algunos relatos
de la época de la
Revolución de Mayo "Diario de varios sucesos,
181Ó", "Revolución de Bs. As: acaecida el 21 de mayo de 1810"
que. concluyó eI 25 propio" y otro tercero, también anónimo, fechado en
"Córdoba, 4 de junio de 1810", así como las "Memorias
curiosas", 1717-1855, de Juan Manuel Beruti -hermano de Antonio Luis-, y
las "Memorias" de Belgrano; se hacen aparecer patriotas usando cintas
de color blanco, como símbolo de unión entre "europeos y patricios" y
"españoles y americanos", y aun cintas rojas o encarnadas color de
sangre, como símbolo de guerra contra alguna oposición que hubiera, a favor del
virrey".
Divisa de los morenistas:
En oposición a los saavedristas, tal como consta en el sumario instruido a raíz
de la asonada del 5 y 6 de abril, Ios morenistas utilizaron cintas azules y
blancas.
Color incásico: E1
azul constituyó color predilecto en los ornamentos de los Incas del Perú.
Influencia de otras ideas
revolucionarias: El azul -excluido el rojo como color dominante en la
insignia española- habría sido tomado de la nueva bandera de Francia, país al
quepertenecían muchos de los escritores, filósofos, economistas, etc., de cuyas
ideas se nutrieron los prohombres de Mayo.
Matiz del color azul
Celeste, azulceleste y azul son términos de uso indistinto en el
transcurso de los años, desde que se crea el primer distintivo - la escarapela
de 1812 - hasta la sanción del decreto del 24 de abril de 1944, con que se
procura finalizar la polémica precisando el matiz nacional. Las causas que han
determinado el planteo de esta cuestión podrían expresarse con los siguientes
enunciados: a) la imprecisión del vocablo escogido para designar el matiz; b)
el desconocimiento de cuál era exactamente el matiz elegido por su creador; c)
el criterio intencional de contemporáneos y sucesores, al escoger otro matiz
que consideraron más apropiado, ya sea por razones fundadas en la heráldica, la
estética, la visibilidad, la duración; d) la destrucción o el extravío de la
bandera original.
En cuanto a las razones enunciadas en el punto c) la heráldica considera
el azul como color primario, puro o franco, sin mezcla de blanco (tono
diluido), o de negro (tono rebatido). El celeste, por el contrario, es color
secundario, diluido. La tendencia de elegir paños azules para la confección de
banderas, por demás, revela, precisamente, la oposición al desgaste que
ocasiona el efecto natural del aire; el sol y las lluvias, que terminan por
rebajar celeste o blanco el matiz natural del azul, en desmedro de su estética,
visibilidad y duración.
El matiz apropiado, debe ser el azul. puro, conocido también con las
expresiones de azul argentino o azul bandera, el azul claro o azul cielo en los
días serenos.
En el decreto Nº 10.302, del 24 de abril de 1944 por el cual se
determinan las características de los símbolos de la soberanía de la Nación, se opta por éste
matiz, el "azul claro como el cielo", asignándose esta definición al
término "celeste" color que se considera como "matiz de
azul".
Cantidad y disposición de las
franjas
Conforme a la tradición rosarina, la bandera de Belgrano, confeccionada
por doña María Catalina Echavarría de Vidal, constaba de dos paños verticales,
uno blanco, del lado del asta y otro celeste. Los elementos de esta bandera son
coincidentes – en número y disposición- con la bandera de los andes (a la que
se agregó el escudo) y confiere sentido lógico a la tradición rosarina, por
cuanto es lógico que San Martín, al disponer su confección, debió
necesariamente inspirarse en la
Bandera que le legara, describiera o mostrara Belgrano, en el
período que ambos patriotas vivieron juntos en el norte del país (enero a marzo
de 1814)
En un retrato de batalla durante la estadía de Belgrano en Londres (1815)
aparece una bandera en el fondo con dos franjas horizontales, la superior
blanca y la inferior celeste, lo cual cabe suponer que las indicaciones fueron
suministradas por el propio Belgrano.
Se desconoce la causa por la cual comenzó a disponerse las franjas de
distinta manera a la hasta entonces acostumbrada.
Las primeras indicaciones de la bandera de tres franjas horizontales
aparece en una nota que envía Vigodel al ministro de estado en Brasil:
"Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas
azul celeste a las orillas y una blanca en el medio".
Destino de la Bandera creada por
Belgrano
Se ignora -como es sabido- el destino de la bandera que Belgrano creó en
Rosario (27-2-1812). Esta bandera, ¿fue la misma que el 25 de mayo hizo
bendecir a Gorriti en Jujuy? ; ¿la misma que en 1812 acompañó al prócer en
Tucumán, el río Pasaje, Salta, Vilcapugio y Ayobuma? Frente a la hipótesis de
la confección de más de una bandera -Belgrano no había de llevarse la bandera
consigo, como si fuera un efecto personal, ya que la insignia pertenecía a las
fuerzas que quedaban en las baterías-, se halla la versión que sólo admite una,
sustentada en la creencia de que para campaña de tan limitado período, en la
que, asimismo, actuó como único jefe, innecesaria se hacía la preparación de
dos o más banderas. La bandera que actualmente se conserva en la Casa de Gobierno de Jujuy
-confundida en un tiempo con la de Rosario-, fue la otra quo Belgrano hizo
ondear en la ciudad norteña el 25 de mayo de 1813, Compuesta de un solo paño,
totalmente blanco, lleva pintada además, el escudo de la Soberana Asamblea.
En cuanto a las supuestas banderas de Ayohuma, encontradas en 1883 y 1885, en
la vieja capilla de Titiri, curato de Macha (Potosí, Bolivia) -lugar donde tuvo
asiento el cuartel general del ejército patriota-, investigaciones últimas
parecen confirmar como inexacta la hipótesis según la cual una de ellas sirvió
para cubrir el cajón que conducía los restos del infortunado Lavalle, en la
dolorosa travesía que en 1841, realizaron sus fieles amigos, desde Jujuy hasta
Bolivia, para librarlo del furor despiadado de Oribe y los suyos. Estas
banderas -una de las cuales se conserva en el Museo Histórico Nacional y la
otra en la
Sociedad Geográfica de Sucre-, habrían sido las mismas que
fueron enarboladas en las baterías de Rosario 1. Estas banderas habrían seguido
a los cuerpos que salieron de la ciudad hacia Jujuy, para reforzar el ejército
de Belgrano. De estas dos banderas, la del Museo Histórico Nacional (tres
bandas horizontales: azules las laterales, blanca la del centro) y la Sucre (tres bandas
horizontales: blancas has dos laterales, azul la del centro), la última sería
la bandera creada por Belgrano; la anterior, la remitida por el gobierno, según
el oficio del 3 de marzo de 1812, para reemplazar a la enarbolada per su
creador en la batería de Rosario, el 27 de febrero de 1812.
Proclama del general Manuel
Belgrano
Soldados de la Patria:
En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional
que ha designado nuestro excelentísimo gobierno: en aquel, la Batería de la Independencia;
nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos,
interiores y exteriores, y la
América del Sud será el templo de la Independencia, de la
unión y de la libertad.
En fé de que así lo jurais decid conmigo ..... Viva la Patria.
Concluido
Señor Capitán y Tropa destinada por primera vez a la Batería de la Independencia: id,
posesionaos de ella y cumplid el juramento que acabáis de hacer
En Jujuy
(Al ser bendecida por primera vez la bandera argentina al frente del
ejército, el 25 de mayo de 1812)
Manuel Belgrano, General en jefe, al ejército de su mando -Soldados,
hijos digno de la Patria,
camaradas míos: dos años ha que por primera vez resonó en estas regiones el eco
de la libertad, y él continuó propagándose hasta por las cavernas más
recónditas de los Andes; pues que no es obra de los hombres, sino de Dios
Omnipotente, que permitió a los americanos que se presentase la ocasión de
entrar al goce de nuestros derechos: el 25 de Mayo será para siempre memorable
en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más
recordarlo, cuando en él, por primera vez veis la Bandera Nacional
en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo, sin embargo,
de los esfuerzos que han hecho los enemigos de la sagrada causa que defendemos
para echarnos cadenas aún más pesadas que las que cargabais. Pero esta gloria
debemos sostenerla de un modo digno, con la unión, la constancia y el exacto
cumplimiento de nuestras obligaciones hacia Dios, hacia nuestros hermanos,
hacia nosotros mismo; a fin de que haya de tener a la vista para conservarla
libre de enemigos y en el lleno de su felicidad. Mi corazón rebosa de alegría
al observar en vuestros semblantes que estáis adornados de tan generosos y
nobles sentimientos, y que yo no soy más que un jefe a quien vosotros impulsáis
con vuestros hechos, con vuestro ardor, con vuestro patriotismo. Sí; os seguiré
imitando vuestras acciones y todo el entusiasmo de que sólo son capaces los
hombres libres para sacar a sus hermanos de la opresión.
Ea, pues, soldados de la patria: no olvidéis jamás que nuestra obra es
de Dios; que El nos ha concedido esta Bandera, que nos manda la sostengamos, y
que no hay una sola cosa que no nos empeñe a mantenerla con el honor y decoro
que le corresponde. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, y
nuestros conciudadanos, todos, todos, fijan en vosotros la vista y deciden que
a vosotros es a quienes corresponderá todo su reconocimiento si continuáis en
el camino de la gloria que os habéis abierto. Jurad conmigo ejecutarlo así, y
en prueba de ello repetid: ¡Viva la
Patria!
Manuel Belgrano
Jujuy, 25 de Mayo de 1812
Copia textual - "Símbolos de la Nación Argentina"
- Ministerio del Interior - 1968
Promesa de Fidelidad que realizan los alumnos de 4to. grado
Es una disposición reglamentaria del Consejo Nacional de Educación según
resolución del 23 de enero de 1957 (exptes. 31347/956 y 94146/946)
La ceremonia escolar del Juramento a la Bandera en todas las
escuelas diurnas dependientes de la repartición y particulares fiscalizadas por
el Consejo, con período de funcionamiento de marzo a noviembre, se realizará el
día 20 de junio (Dia de la
Bandera) de cada año, con el siguiente programa:
1) Himno Nacional Argentino cantado por todos los alumnos de la escuela.
2) Discurso alusivo.
3)Jura de la Bandera
4) Saludo a la Bandera,
cantado por todos los alumnos
5) Marcha
Los directores de las escuelas harán jurar la Bandera Nacional
a los alumnos de 3º a 6º que no lo hubiesen hecho anteriormente.
Reunidos los alumnos con la asistencia de sus respectivos maestros, el
Director leerá la fórmula de Promesa de lealtad a la Bandera:
"Alumnos: la
Bandera blanca y celeste - Dios sea loado- no ha sido jamás
atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.
Alumnos: esa bandera gloriosa representa la patria de los argentinos.
Prometéis rendirle vuestro más sincero y respetuoso homenaje; quererla
con amor intenso y formarle desde la aurora de la vida un culto fervoroso e
imborrable en vuestro corazones; prepararos desde la escuela para practicar a
su tiempo con toda pureza y honestidad las nobles virtudes inherentes a la
ciudadanía; estudiar con empeño la historia de nuestro país y las de sus
grandes benefactores a fin de seguir sus huellas luminosas y a fin también de
honrar a la Bandera
y de que no se amortigüe jamás en vuestras almas el delicado y generoso
sentimiento de amor a la
Patria.
En una palabra, prometéis hacer todo lo que esté en la medida de
vuestras fuerzas para que la
Bandera argentina flamee por siempre sobre nuestras murallas
y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de
nuestras legiones y para que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la
justicia su empresa"
Los alumnos puestos de pie y extendiendo el brazo derecho hacia la
bandera, contestarán:
"SÍ, PROMETO"
Otras referencias:
Terminado el discurso alusivo, se ordenará "firmes". El
abanderado colocará el regatón del asta en la cuja y mantendrá alta la bandera.
Los que estuvieran sentados, se pondrán de pie. Recibido el juramento, la
bandera será llevada sobre el hombro. La escuela continuará en posición de
"firmes" hasta el instante en que el abanderado y sus escoltas
penetren en la Dirección,
o según las circunstancias desaparezca de la vista de los espectadores.
Para su inclusión en el "discurso alusivo por el Director o quien
lo reemplace en el cargo" si así se estimara conveniente, se incluye, a
continuación, el texto de algunas oraciones apropiadas.
Significado de la promesa, proclama y oraciones, y expresiones "Sí,
prometo" y " Sí, juro"
Inicialmente, la fórmula del juramento se hallaba compuesta por el
primero y último párrafos (''La
Bandera blanca y celeste''...; ''flamee por siempre''. - .),
ambos del discurso que Sarmiento -entonces presidente de la República- pronunció en
la ciudad de Buenos Aires, el 24 de septiembre de 1873 (''Obras completas'',
XXT), párrafos de-terminados por la presidencia del Consejo Nacional de
Educación -ejercida por el doctor José María Ramos Mejía-, ea sesión del 11 de
fe-brero de 1909. Posteriormente, la fórmula fue ampliada, agregándosele, por
iniciativa del inspector técnico general, profesor Ernesto A. Bavio, el segundo
y tercer párrafos: ''Esa bandera gloriosa---- .. ''Prometéis rendirle''. . -
(sesión del 26 de junio de 1909).
De acuerdo con la primera resolución, los niños debían extender la mano
derecha mientras pronunciaban las palabras del primero y cuarto párrafos.
Conforme con la resolución de junio de 1909, las palabras. del nuevo texto de
la promesa eran pronunciadas por el director de la es-cuela; los niños
extendían su mano y formulaban el juramento.
Desde entonces, la fórmula ha experimentado algunas otras varian-tes.
Así, a partir de 1949 se cambió la invocación Niños por la de alumnos; y desde
1950 la expresión de ¡Sí, juro! fue sustituida por la de ¡Sí, prometo.', más en
concordancia con la edad del niño y la medida de su responsabilidad.
Origen de la bandera como
símbolo
La bandera, en su más alta significación, es el símbolo de nacionalidad
y representación de la patria. En el ejército, además, la bandera simboliza la
lealtad a la misma y es preciado emblema de las virtudes militares del cuerpo
al cual pertenece.
Según el criterio de los etimologistas, el término bandera procede de la
voz española banda, y ésta, así como sus equivalentes persa, visigoda y
germánica band (o banda) y latina bandum (o bandus), de las sánscritas bandh,
amarrar, estrechar, y bandhs, lazo, ligadura. Significando originariamente
cinta, lazo, tira, propia para atar o ligar, se comprende sin reparos el tránsito
a la acepción de bandera o estandarte, y posteriormente, a la acepción de
parcialidad o gente que sigue a un partido.
Un pedazo de tela colgado a un palo, y muy visible por su color o por su
forma, sirvió ya en la más remota antigüedad a los pueblos en sus empresas
guerreras para distinguir entre sí las diferentes fracciones del ejército y
para la formación de su orden de batalla. La historia de la bandera, por
consiguiente, va unida íntimamente con la de las insignias o signos
convencionales usados por los hombres para diferenciarse en sus eternas luchas.
Son estas luchas tan antiguas como el hombre, y por tanto, tarea inútil sería
empeñarse en investigar cuándo y entre qué gentes apareció la bandera.
La primera bandera apareció con el primer pueblo, con la primera tribu
que hizo la guerra. La necesidad de reunirse para formar un grupo con un
proyecto determinado debió suscitar el deseo de usar algo -un objeto, una
figura, una imagen- que sirviera de señal para congregarse alrededor de ella. Esta
señal, signo de un propósito físico -fácil es comprenderlo-, pasó a indicar o
sugerir una idea común, un ideal: quedó así creado el símbolo. La necesidad y
el valor de este símbolo llegaron a acrecentarse cuando la realización de una
empresa o el logro de una victoria suscitó, después, el recuerdo de esa hazaña.
Además de enorgullecer a quienes la habían alcanzado, sirvió de estímulo para
em-prender nuevos proyectos, nuevas proezas. Dícese que la camisa de Nemrod, el
fabuloso rey de Caldea, sirvió de bandera en la guerra contra sus hermanos, y
que los hijos de Noé emplearon ya, para distinguirse, signos con diversas
figuras.
La representación más antigua que parece conocerse de la bandera como
agrupación étnica o de pueblo, procede de Egipto.
En las pinturas de la cerámica descubierta en las tumbas de la época
primaria de aquel país, donde se representan chozas de las tribus aborígenes,
aparecen sistemas rudimentarios de defensa, y por sobre ellos, una bandera
flotando al impulso del viento con la imagen de un animal sagrado. Este mismo
símbolo aparece entre los indostánicos y, posteriormente, entre los teba-nos,
los asirios, los medos, los partos, los armenios, las tribus de Israel, los
griegos y los romanos, quienes fueron los que realmente le dieron el
significado contemporáneo. De ellos la adoptaron los germanos y los galos
Actualmente, la bandera, no obstante sus ligeras diferencias, puede
definírsela como una insignia compuesta por un trozo de tela, por lo común de
tafetán o de seda, de forma cuadrilonga, asegurado por uno de sus lados en una
driza o en un palo que recibe el nombre de asta. Sus colores, la distribución
de éstos, la disposición de sus franjas, sus ornamentos -su escudo o su lema,
si lo lleva- y otros aditamentos indican la potencia, nación o estado a que
pertenece.
Según creencia generalizada, la más antigua de las banderas nacionales
actuales es la de Dinamarca, cuyo uso se remonta al año 1219.
La mayor parte de las banderas nacionales, aun cuando su uso fuera
anterior, se adoptaron oficialmente en el siglo XX.
Oración a la
bandera de Joaquín V. González
¡Bandera de la Patria, celeste y blanca,
símbolo de la unión y de la fuerza
con
que nuestros padres nos dieron
independencia y libertad; guía de la
victoria en la guerra, y del trabajo
y la
cultura en la paz; vínculo sagrado e
indisoluble entre las generaciones
pasadas, presentes y futuras; juremos
defenderla hasta morir antes que
verla
humillada!
¡Que flote con honor y gloria al
frente
de nuestras fortalezas, ejércitos y
buques, y en todo tiempo y lugar de
la
Tierra donde éstos la condujeran;
que a su sombra la Nación Argentina
acreciente su grandeza por siglos y
siglos, y sea para todos los hombres
mensajera de libertad, signo de
civilización y garantía de justicia!
Joaquín V. González
MARCHA DE LA BANDERA
Gloriosa enseña de la Patria mía,
el Paraná en sus brisas te envolvió,
y en su ribera tremolaste el día
en que Belgrano al mundo te mostró.
Jamás vencida, siempre como el iris,
tras las borrascas tu color surgió,
y el grito heroico de la ardiente
gloria
donde flameaste por doquiera vibró.
Viva eterno el nombre del héroe
que formara tan bello color.
Viva libre la enseña de Mayo,
Gloria! Viva! su ilustre creador.
Gloriosa enseña de la Patria mía,
el Paraná en sus brisas te envolvió,
y en su ribera tremolaste el día
en que Belgrano al mundo te mostró.
Jamás vencida, siempre como el iris,
tras las borrascas tu color surgió,
y el grito heroico de la ardiente
gloria
donde flameaste por doquiera vibró.
Sol de las batallas,
en que las glorias de la Patria viera;
luz inmaculada
entre los pliegues de la azul
bandera.
Nunca tus fulgores
empañe el velo de la ciega suerte,
y antes que humillada
sobre tu vida ciérnase la muerte.
Letra de G.J. García
