martes, 11 de mayo de 2010

CRISIS DEL CAPITALISMO Y DE LA ETICA

Crisis del capitalismo y de la ética

Tanto en Argentina como en Estados Unidos hay propuestas para reformar la ley de bancos y darle más transparencia, una consecuencia inevitable tras las sucesivas crisis que protagonizaron.
* 27.04.2010 , por Redacción LAVOZ
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La venganza y la paz

Días atrás, en Wall Street se produjo una estrepitosa caída de acciones de Goldman Sachs. El hecho reinstaló en el escenario bursátil de Estados Unidos y, por extensión, del mundo entero, los espectros de la debacle financiera desencadenada por la crisis de las "hipotecas subprime ", que causó enormes pérdidas y la destrucción de miles de puestos de trabajo.

En esa jornada, las acciones de una de las dos mayores bancas de inversiones que sobrevivieron a la crisis cayeron 13 por ciento, porque el organismo de control de la bolsa neoyorquina -SEC- informó que había presentado una demanda civil al banco de inversión y a uno de sus vicepresidentes, por fraude con derivados financieros "tóxicos", vendidos por la corporación a sabiendas de que eran problemáticos. Los inversores perdieron más de mil millones de dólares. Goldman Sachs reaccionó y, en un comunicado, sostuvo que las operaciones eran correctas. Esa actitud, sumada al anuncio de ganancias en el último ejercicio que permitieron distribuir un promedio de 500 mil dólares per cápita entre su personal, restableció en cierto modo la confianza en los inversores y, al reabrirse las operaciones en Wall Street, comenzó a producirse un "rebote" en el valor de la acción.

Este nuevo escándalo del capitalismo fue aprovechado por el presidente Barack Obama para acentuar sus presiones para que el Congreso apruebe la ley de reforma del sistema financiero que prohibiría ese tipo de operaciones. Escándalo que tuvo su réplica inmediata en Europa.

En la Argentina, el oficialismo imitó con rapidez el proyecto de encarar una reforma a la ley de bancos, aunque por ahora esbozó necesidades distintas. Un grupo de diputados kirchneristas presentó ayer un proyecto de ley que apunta a que las entidades financieras canalicen, como primer objetivo, los ahorros a los préstamos para la vivienda y al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (Pyme). Aunque es discutible si es necesario efectuar esos cambios a través de una ley o bien esos objetivos se pueden alcanzar con simples circulares del Banco Central, nadie puede eludir la necesidad de una reforma.

Lo que está en debate en nuestro país y en Estados Unidos, en definitiva, es el rol del sistema financiero en la actual organización económica global. Ese accionar debe ser claro, transparente e intermediario entre el ahorro y las necesidades de crédito.

La ética que se reglamente debe prohibir operaciones de dudosa transparencia o que signifiquen un riesgo elevado, en el que los ahorristas puedan perder todos sus ahorros en audaces transacciones o, como sucedió en 2001 en la Argentina, en colocar fondos en bonos insolventes de los estados nacional y provinciales. La búsqueda de cualquier otro objetivo en el proyecto de los diputados kirchneristas generaría más incertidumbre sobre el accionar de la banca.

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