SALTA ADVIERTEN QUE EL ESTADO
AUSENTE EN SANTA VICTORIA OESTE
Corrieron
un límite con Bolivia y hay malestar en familias salteñas
26.01.14
Autoridades de Tarija habrían intimado a los habitantes a desalojar un
territorio que era considerado argentino. En noviembre del 2013 se firmó el
traslado de un hito que corre la frontera 30 km dentro de territorio salteño.
Las
consecuencias de mover los límites con Bolivia no fueron tomadas en cuenta por
las autoridades argentinas. Ahora, las familias salteñas están siendo intimadas
por las autoridades bolivianas a desalojar terrenos de pastoreos que
históricamente fueron consideradas tierras argentinas.
El
problema sucedió en el denominado Valle del Silencio, ubicado en el
departamento Santa Victoria Oeste. Si bien la intimación recayó sobre 17
familias, el desplazamiento al sur de la frontera entre Bolivia y Argentina
afecta a más de 50 familias y constituye la pérdida de por lo menos 600 kilómetros
cuadrados de territorio nacional.
Los
primeros que se percataron de esto fueron los pobladores del paraje Abra de San
Cruz.
Los
ancestrales habitantes tenían hasta hace unos años el hito de la frontera a
unos 32 kilómetros
al norte; hoy lo tienen a sólo 2
km .
El
Tribuno llegó hasta el lugar y dialogó con los vecinos. El malestar es evidente
ya que declararon que en noviembre del año pasado se firmó un acuerdo entre
autoridades de ambos gobiernos para que quede la línea fronteriza a menos de 2 km de la primera escuela
argentina.
Los
campesinos que viven de la cría de animales y de lo poco que cultivan
recibieron automáticamente la visita de las autoridades bolivianas, acompañadas
por militares, intimándolos a definir su situación de ciudadanía.
Es
decir, “optaban por la condición de ser bolivianos o debían retirarse del
territorio”, dijo uno de los vecinos.
Es
importante aclarar que estas familias salteñas tienen animales que desde
siempre usaron el terreno escarpado para el pastoreo. Aseguran que no pueden
retirarse y abandonar esas tierras porque destruirían su economía de
subsistencia.
Desidia oficial
Los
vecinos acusan directamente a la falta de consideración de las autoridades
municipales, provinciales y nacionales al entregar un territorio utilizado
históricamente por familias de campesinos argentinos.
Afirman
que el intendente de Santa victoria Oeste, Cástulo Yánque, desde hace años que
no va por el lugar y que nunca se ocupó del conflicto limítrofe. Se quejaron
del gobernador Juan Manuel Urtubey porque jamás dialogó sobre la problemática
con los lugareños.
“Vino
sólo una vez por acá con su helicóptero para inaugurar la ampliación de la
escuela y luego rápido se fue”, dijo una de las trabajadoras del lugar.
Respecto de los funcionarios de la Cancillería afirman
que nunca conocieron a alguno. (VIVA X LA KAMPORA )
El
ex concejal Ignacio Peloc aseguró que armó carpetas con la información sobre el
tema y que “paseó” por las diferentes oficinas del Estado, pero nadie le dio
solución.
En
ese contexto de carrera por el territorio, los bolivianos llevan la delantera.
Están a punto de terminar una ruta que comunica a Tarija con la región
utilizando mano de obra argentina. Tienen para estrenar un establecimiento
educativo de lujo que consideran está en territorio salteño. Y exigen a las
familias argentinas la doble nacionalidad para que accedan a la escolaridad
boliviana.
REALIDADES QUE LOS SUPERAN
Los
que recibieron el impacto fue ron los docentes de la escuela N§ 4.260 “Frontera
Argentina”, del paraje Abra de Santa Cruz que en el 2012 contaba con un plantel
docente de 9 trabajadores y casi 190 alumnos. El año pasado quedaron 7 docentes
para 140 alumnos y para el presente ciclo lectivo solo quedan 4 maestras sin
que se conozca todavía el número de matriculados.
La
nueva escuela boliviana tiene un edificio acorde a las necesidades pedagógicas
de la zona y desde el año pasado comenzó a funcionar en un lugar prestado.
Mientras
la primera escuela del Valle del Silencio funciona con paneles solares, sin
agua potable y sin gas natural. Recién el año pasado le inauguraron la ampliación
donde además funciona la cocina.
Por
lo demás, las maestras siguen haciendo patria pagando $65 por una garrafa, más
de $300 del tramo Salta - La
Quiaca y luego $800 más para llegar al lugar donde el camino
es el principal condicionante.
CAMINO DEL DIABLO
Si
bien el Valle del Silencio es un paraíso, para llegar hasta ahí hay que pasar
por un verdadero camino del Diablo. La ruta provincial 47, que en realidad
apenas se puede decir que es una senda, es un camino vecinal. Y por lo tanto lo
cuidan los vecinos porque el intendente de Santa Victoria Oestes, Cástulo
Yánque, no muestra allí su trabajo. Las familias ruegan que no surjan
emergencias porque el camino es una huella serpenteante que baja de las
montañas.
El
Tribuno estuvo en la zona en 2010 y desde ese tiempo hasta ahora no hubo
mejoras. Para llegar hasta el Valle del Silencio primer hay que recorrer los
más de 400 kilómetros
que separan Salta de La
Quiaca. Luego hay que tomar por la ruta provincial jujeña Nº
5 hasta Yavi por 15
kilómetros y desde ahí los kilómetros dejan de ser una
medida de espacio para convertirse en una medida de tiempo. Al menos tres horas
hay que luchar contra la montaña hasta el primer paraje del Valle del Silencio
que se llama Abra de Santa Cruz.

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